Los tres metales son los más empleados en joyería y forman parte de los llamados metales preciosos, ya que se encuentran de manera natural en esta libre y puro, esto es, sin estar combinados con otros metales.
El oro
Es el metal más presente en la historia y el que ha jugado un papel más importante en la economía y en la sociedad durante siglos. Su maleabilidad y ductilidad ha permitido que se pudiera almacenar con mayor comodidad en forma de lingotes, pero también ha tomado forma como monedas, joyas y alhajas de todo tipo.
El oro es un metal muy resistente y noble, no se oxida ni cambia de color como si lo pueden hacer la plata o el platino. Resulta muy difícil de falsificar ya que no reacciona con ningún elemento salvo con el cloro, el mercurio o el agua regia.
Existen diferentes colores de oro dada su facilidad para alearse con otros metales. Así nos encontramos en joyería oro de color amarillo, blanco, rosa, azul o negro, aunque algunas de estas combinaciones son muy raras y difíciles de conseguir.
La plata
La plata es uno de los sietes metales más antiguos, de hecho ya se menciona en el libro del Génesis. La plata es el mejor metal que conduce la electricidad, por lo que es muy utilizado en la industria. La plata es muy metal muy difícil de conseguir en la naturaleza.
Aunque es muy maleable, dúctil y brillante, este brillo puede empañarse en presencia del ozono, del sulfuro de hidrógeno o del aire de azufre.
La plata es muy usada en joyería, aunque su valor es inferior al oro, también comparte con éste metal su gran volatilidad, por lo que es muy apreciada no sólo en joyería, sino también en los mercados por los inversores.
El platino
El platino es un material muy duro, más incluso que el oro, aunque puede llegar a rayarse con el paso del tiempo. Por eso, la mayor parte de las joyas de platino se recubren con una capa opaca llamada patina.
El platino es un metal muy escaso y muy costoso de extraer. Sus cualidades son muy apreciadas también por la industria: desde la joyería, hasta la industria farmacéutica o la de automóviles utilizan el platino.
Este metal no llega a oxidarse en contacto con el aire, pero si que puede reaccionar ante determinados componentes químicos como los cianuros, el azufre o el silicio. Su nombre “platino” recuerda al de la “plata”, quizá porque su color y brillo les hace parecerse pero no así su valor, ya que el platino es el metal más caro de todos.
Imagen | Merce
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