El brillo y dureza de los diamantes han atraído al ser humano desde la antigüedad, hasta el punto de obsesionarnos con ellos. Se han convertido en símbolo de amor eterno y de pureza. Adornan anillos, colgantes, pulseras y hasta coronas y cetros de los antiguos reyes.
Los diamantes son sin duda la gema que mejor combina con el oro en una joya, a la cual realza la belleza e incrementa su valor. Pero antes de convertirse en la hermosa gema que cualquier mujer desearía ver lucir en su dedo, el diamante extraído de la naturaleza ha de ser tallado por manos expertas. Sigue leyendo
Los diamantes, por definición, son estructuras cristalizadas de carbono, que pueden contener impurezas en mayor o menor cantidad. Estas impurezas pueden darle otros colores o tonos al diamante. Un diamante de sangre, no deja de ser un diamante normal y corriente, que no nos engañe el nombre.
Los diamantes de sangre, son también conocidos como diamantes de guerra. La calificación de “sangre” es debido a que están “manchados” con la sangre de esclavos, los cuales han de extraer los diamantes en condiciones infrahumanas. Sigue leyendo
Los diamantes se encuentran de forma natural, tanto en la superficie, como a gran profundidad. El diamante no es un elemento químico propiamente dicho, como pueden serlo el oro, el platino, la plata, etc. ya que químicamente es carbono.
Algunos diamantes provienen del espacio, de la época en la que La Tierra se formó con los impactos de meteoritos. Pero la mayoría de los diamantes provienen de material organico vegetal atrapado hace millones de años, por la sedimentación, movimiento de placas tectónicas, acción volcánica intensa o la deriva continental. Sigue leyendo
