Existen muchas maneras de mantener nuestros diamantes siempre brillantes y en perfecto estado. Aunque a la hora de venderlos su limpieza no implicará que nos den más dinero por ellos, si puede mejorar su presentación, por otro lado, siempre los tendremos impecables para cualquier otra ocasión social en la que queramos lucirnos.
Hemos presentado muchas “recetas” de limpieza de diamantes, hoy traemos una fórmula sencilla y que podemos emplear en nuestros hogares sin tener que comprar ningún producto especial.
La diferencia más obvia entre diamantes genuinos y diamantes falsos (también llamados diamantes sintéticos), es que los diamantes reales se encuentran de manera natural en el interior de la tierra. Los diamantes falsos son creados en un laboratorio o fábrica. La existencia de más diamantes sintéticos de un tiempo a esta parte, se debe a la gran demanda que existe por parte de la industria. La tecnología ha permitido recrear tan fielmente las propiedades de un diamante real, que apenas notamos la diferencia.
Una de las claves para reconocer un diamante sintético es su color, generalmente de un tono amarillo, debido al proceso de alta presión y temperatura durante su fabricación. El color amarillo lo producen las impurezas del nitrógeno, pero puede presentar otros colores. Algunos diamantes sintéticos muestran trazas de tonos azules, verdes, rosas, que resultan de otros procesos como la irradiación por boro.


