La diferencia más obvia entre diamantes genuinos y diamantes falsos (también llamados diamantes sintéticos), es que los diamantes reales se encuentran de manera natural en el interior de la tierra. Los diamantes falsos son creados en un laboratorio o fábrica. La existencia de más diamantes sintéticos de un tiempo a esta parte, se debe a la gran demanda que existe por parte de la industria. La tecnología ha permitido recrear tan fielmente las propiedades de un diamante real, que apenas notamos la diferencia.
Una de las claves para reconocer un diamante sintético es su color, generalmente de un tono amarillo, debido al proceso de alta presión y temperatura durante su fabricación. El color amarillo lo producen las impurezas del nitrógeno, pero puede presentar otros colores. Algunos diamantes sintéticos muestran trazas de tonos azules, verdes, rosas, que resultan de otros procesos como la irradiación por boro.
Aunque los diamantes tienen menos liquidez que una herramienta de inversión habitual como las propias acciones o incluso el oro, los expertos en diamantes dicen que esta piedra preciosa es una buena opción en esta época de vaivén económico dado su actual bajo precio, bajo nivel de riesgo y buenas perspectivas.
Con esta recomendación de los expertos, muchos inversionistas asiáticos están lanzándose a la compra de diamantes, y están llenando de gemas brillantes sus carteras.


